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El bilingüismo en Euskadi

EL BILINGÜÍSMO EN EUSKADI

Saida Esteve

Euskara bihotzean baina erdera ezpainetan”.

“El euskera en el corazón pero el castellano en los labios.”

Este refrán vasco refleja la realidad socio lingüística actual de Euskadi, la cual es imprescindible conocer para poder entender los modelos educativos que allí se dan.

Hoy voy a hablaros de esos modelos, de cómo conviven el euskera y el castellano en la escuela, de cuál ha sido el proceso para llegar a ellos, de sus ventajas e inconvenientes, y de mi experiencia, más como estudiante que como docente, en Euskadi.

Para contextualizar vamos a empezar por una breve descripción del euskera y pasaremos a ver cuatro periodos históricos fundamentales en el proceso de implantación del euskera como lengua oficial de enseñanza.

EL EUSKERA

El euskera o vasco, es una lengua no-indoeuropea. Su gramática y vocabulario son muy diferentes de la lengua castellana, aunque hay influencia recíproca a lo largo de siglos de convivencia. Todavía no hay acuerdo sobre su antigüedad, pero se dice que como mínimo tiene 7.000 años. Existen numerosos dialectos, algunos con diferencias notables entre sí. El euskera se habla actualmente en las tres provincias que componen la Comunidad Autónoma Vasca, en Navarra y en tres provincias francesas conocidas como País Vasco Francés. Aunque es uso del euskera es mucho mayor en el norte que en el sur.

En 2011 el gobierno realizó un estudio según el cual el número de vascoparlantes era mayoritario en Guipúzcoa, 49,9 % de bilingües frente al 25,2% de Vizcaya o el 16,8% de Álava.

Yo vivo en Navarra, pero rodeada por la Rioja Alavesa, que es la región más al sur de Álava. Allí son verdaderas excepciones las personas que tienen el euskera como lengua materna, y el nivel de conocimiento del euskera en general es bastante bajo. Aunque es una realidad que está cambiando, ya que hay toda una generación de jóvenes concienciados y dispuestos a recuperar la lengua y culturas vascas.

CONTEXTO HISTÓRICO

1936-1960 El euskera prohibido: En este periodo de tiempo el uso del euskera en el territorio vasco se ve reducido de un 95% a un 20 % por la represión de Franco y la masiva inmigración desde diversos puntos del estado español. La educación pasa a ser monolingüe, en castellano. Muchas familias tienen que aprender a hablar castellano y dejar de lado el euskera. En una sola generación cambia la lengua materna de gran parte de la población.

1960-1976 El euskera tolerado: Aparecen las primeras ikastolas clandestinas. Estos colegios empiezan una lucha clandestina contra la represión franquista y abogan por la recuperación de la lengua y cultura vascas. Sin apenas infraestructuras y con el apoyo de algunos padres y a menudo de la Iglesia.

1976-1982 La explosión de la educación bilingüe: En el año 1979 aparecen el Estatuto de Autonomía de País Vasco y el Decreto de Biligüismo, y tres años más tarde la Ley de Normalización de Euskera. Comienza así la implantación del euskera en la enseñanza, no sin dificultades por falta de profesorado, falta de material educativo de calidad, y falta de apoyo de ciertos sectores. Es pues un proceso lento y paulatino.

Se produce un auge editorial sobre la cultura vasca, se publica en euskera y sobre Euskadi. Aparecen también en este periodo ETB (la televisión vasca) y EI (la radio vasca).

1983- actualidad. Euskera, lengua oficial de enseñanza: a partir de 1983 tanto el euskera como la lengua castellana son materias obligatorias. Además, se marcan las directrices sobre la formación específica del profesorado. Hay unos exámenes específicos para evaluar el nivel de euskera de gran exigencia. Como anécdota contaros que hay hablantes nativos que necesitan entre uno y dos años de estudio para aprobar el examen.

Esto se debe a que los exámenes son en euskera batua o unificado, una especie de dialecto que se creó en 1968 y que tiene características de unos dialectos y otros pero no es igual a ninguno. Así pues, los hablantes nativos tienen que estudiar las diferencias.

En este periodo se establecen también los tres modelos educativos, con un cuarto tipo para situaciones extraordinarias.

Vamos a pasar a analizar dichos modelos:

MODELO A: La enseñanza se imparte en castellano. El euskera es sólo una asignatura más.

MODELO B: Ambas lenguas son empleadas como vehículo de enseñanza, aproximadamente un 50% cada una

MODELO D: Toda la enseñanza se da en euskera. La lengua castellana es sólo una asignatura.

MODELO X: Exención del euskera. Sólo se ofrece a alumnos que van a permanecer un corto periodo. Hace unos años si no habías estudiado antes en el País Vasco te proponían este modelo, que consiste en que el alumno sale del aula cuando el resto de compañeros tiene clase de euskera. Se aprovechaba para hacer deberes, o estar en la biblioteca. En la actualidad, se le dan clases de iniciación al euskera para que con el tiempo se pueda incorporar al grupo-clase.

En un principio, los modelos se definieron psicológico-pedagógicamente con la idea básica de que la lengua materna es la que debe usarse para comenzar cualquier enseñanza. Así pues, el alumno elegiría modelo según su lengua materna.

Sin embargo, esto ha cambiado y la tendencia actual es que la matriculación es mayor (especialmente en infantil) en los modelos B y D, es decir, los de mayor presencia del euskera.

Ello se debe al movimiento por la recuperación del euskera, en el que los padres castellanoparlantes buscan inmersión lingüística para asegurar la adquisición del idioma, y los padres euskaldunes buscan el refuerzo del euskera.

VENTAJAS E INCONVENIENTES de CADA MODELO

En el MODELO A los alumnos no llegan a dominar el euskera. Hay pocas horas de enseñanza, y el método de estudio es el tradicional. Mucha gramática con ejercicios no contextualizados, y sin producción real del lenguaje. En contra de lo previsible las calificaciones generales no son mejores que en los otros modelos. Por ejemplo, en general tienen bastante peor nivel de inglés. Es el modelo más fácil para alumnos castellanoparlantes de incorporación tardía al sistema educativo vasco.

En el MODELO B ha ido habiendo muchos cambios a lo largo de los años.

Actualmente hay gran diversidad según centros en cuanto a distribución de materias impartidas en uno y otro idioma, y en cuanto a porcentaje de uso de cada lengua, para adaptarse a distintas realidades sociolingüísticas. Por ejemplo, en Oyón, donde empezará mi hija este curso, hay una exposición al euskera más intensiva en los primeros años ya que apenas hay niños vascoparlantes, y así adquieren destreza en la segunda lengua antes de llegar a Primaria.

Los resultados en euskera en el modelo B son mejores que en el modelo A pero sin llegar al nivel del modelo D. Queda muy lejos de poder considerar a los alumnos hablantes nativos. Sin embargo, obtienen buenas calificaciones en inglés.

Por otra parte, el nivel de ortografía en lengua castellana se ve disminuido por confusiones con normas del euskera. No debemos olvidar que, por su origen no indo-europeo, es muy diferente del castellano. Por ejemplo, no existe la letra “c”, sino que todo se escribe con “k”, ni tampoco la “v”.

En cuanto al modelo D tenemos que analizarlo según dos realidades muy distintas. Por un lado están los alumnos vascoparlantes, que reciben educación en su lengua materna. El problema con dicho colectivo es que el nivel de castellano es bastante deficiente. No a nivel coloquial, si no en expresión escrita, comprensión de textos con cierto nivel,y asimilación de la ortografía y gramática.

Por otra parte, están los alumnos castellanoparlantes, que se ven sometidos a una inmersión total temprana (lo que en Canadá se conoce como superinmersión). Estos alumnos obtienen un alto nivel de comprensión pero producen un bajo nivel de lenguaje. Algo similar a lo que les ocurre a los vascoparlantes con el castellano.

Aquí se ve reflejada la distinción entre las aptitudes habilidades básicas de comunicación interpersonales y la competencia lingüística y académica.

Las calificaciones generales en este modelo son algo superiores a las obtenidas en los otros dos modelos, sobre todo en inglés.

MI EXPERIENCIA

En parte porque mis padres trataban de buscar la mejor opción educativa a su alcance, y en parte porque la vida da muchas vueltas, la verdad es que soy una de las pocas personas que ha pasado por los tres modelos de los que os he hablado. Así que os voy a contar un poco de mi experiencia personal. De alguna manera, ese ir y venir de un centro a otro, de un modelo a otro, me hizo cuestionarme muchas cosas, observar, comparar. Y quizás, ése fue el inicio de mi interés por la educación, el primero de los pasos que me llevarían a estudiar magisterio.

Antes de empezar el recorrido por los diferentes centros y modelos por los que pasé me gustaría describir la realidad socio-lingüística que me rodea. Es una zona rural, con muchas tierras, sobre todo viñas que en las últimas décadas han traído mucho dinero a la zona, pero no cultura. La gente tiene un nivel cultural bajo, poca interés hacia el aprendizaje académico y su nivel de lenguaje limitado. La mayoría de la población es monolingüe, y algunos tienen unos conocimientos muy básicos de euskera o inglés. Los niños están acostumbrados a tener mucho con poco esfuerzo y un porcentaje alto de alumnos saben desde muy pequeños que se van a dedicar al campo, tienen la vida resuelta y sólo van a clase porque la educación es obligatoria hasta los 16 años.

Con este panorama tan prometedor comencé mi escolarización. Los tres cursos de infantil y los tres primeros años de Primaria los cursé en una Ikastola privada en Oyón. En modelo D (todo en euskera). El centro recoge alumnos de los diferentes pueblos de la zona, incluso hay un autobús desde Logroño (está a 3 km) que se llena en su mayoría de hijos de vascos que emigraron y quieren mantener su ideología, cultura e idioma.

De esos años no recuerdo mucho, en clase todo era en euskera, y en el patio dependía de si teníamos una andereño (señorita) cerca o no. Recuerdo la facilidad con la que pasábamos de un idioma a otro.

4º y 5º de Primaria los cursé en otra Ikastola, esta vez en un pueblo mucho más pequeño, que también recogía alumnos de distintos pueblos. Aún así, tenían que juntar los cursos de dos años para poder tener clases de alrededor de 10 niños. El tipo de alumno de este centro, como en el anterior, es castellano-hablante. Pero a diferencia de en Oyón menos seleccionado. Es el centro público al que tienen mejor acceso. El nivel general deja mucho que desear. Recuerdo una anécdota, yo había escrito servilleta con V y la maestra me puso una enorme B en rojo. Como no era la primera vez que algo así ocurría mi madre fué a hablar con el director que le dijo que no era importante “Total, los ordenadores tienen auto-corrector”.

Hace un par de años me tocó dar extra-escolar de inglés en ese mismo centro, y siguen teniendo un nivel bajo, de inglés y comportamiento, al menos. El nivel de euskera no llega a ser como si fuera su lengua materna. A menudo, utilizan estructuras del castellano para el euskera, digamos que su euskera es un poco artificial.

6º de Primaria lo cursé en La Rioja, mi padre había fallecido y para mi madre era más fácil allí con 4 niños pequeños porque tenía ayuda. Para mí fue un cambio drástico. A pesar de estudiar por primera vez en mi lengua materna, me di un batacazo académico. El centro tenía mucho más nivel que del que yo procedía, sobre todo en inglés. Bajé mucho en mis notas, aunque supongo que las circunstancias familiares también hicieron su parte. Saqué el curso con esfuerzo y tuve nulo contacto con el euskera.

Al año siguiente, volvimos a nuestra casa de siempre, y esta vez, me tocó de nuevo en Oyón, pero en la escuela Pública. El único modelo que ofertaban por aquel entonces era el A, y después de un año desconectada del euskera no era mala opción.

Así pues cursé 1º y 2º en modelo A. El centro tiene un nivel medio, así que recuperé mis buenas notas. Los primeros días, me propusieron estar exenta de euskera porque venía de La Rioja, y lo rechacé. En 2º de la ESO, viendo que mi nivel de euskera era bastante superior a la media de clase, me propusieron que para 3º (que tenía que cambiar de centro) me pasara al modelo B (mitad y mitad). Es un cambio poco frecuente, por lo que la tutora y la profesora de euskera tuvieron que elaborar un informe, y yo un trabajo en el que probar mi nivel.

3º y 4º de la ESO los cursé en modelo B.

Aunque el instituto al que iba tiene uno de los mayores índices de fracaso escolar del país, estuve en un grupo bastante bueno. Digamos que los peores estudiantes se van al modelo A (este instituto ofrece A y B). Tuve dificultades con los exámenes de ciencias en euskera, y mis notas eran peores que las de algunos de mis compañeros pero observé que en las clases de euskera, a la hora de conjugar verbos o traducir frases, a mí me salía solo, y mis compañeros tenían que consultar las tablas de declinaciones.

De alguna manera, el euskera que aprendí en mis años de Ikastola estaba ahi, bien aprendido, aunque tuviera muchas palabras medio olvidadas o me faltara vocabulario específico. Sin embargo, mis compañeros de modelo B tenían un euskera forzado, muy artificial, y a menudo se limitaban a repetir como papagayos lo que habían estudiado de memoria. No eran capaces de analizar un tema de ciencias, a menudo ni siquiera podían traducirlo. Lo memorizaban para el examen y lo olvidaban al salir por la puerta.

También me gustaría apuntar un dato más. Cuando pasé a 3º de la ESO, además de cambiar de modelo A a B, empecé a cursar la asignatura de Francés pero me incorporé a un grupo que ya llevaba 2 años estudiándolo. Mi única base era haber estado dos meses en Francia (donde paradójicamente lo que aprendí fue Inglés). Durante un par de meses tuve un poco de apoyo de una profesora particular y para el segundo trimestre tenía el mismo nivel que mis compañeros.

De mi experiencia podemos sacar algunas conclusiones. En primer lugar la positiva influencia de adquirir la lengua extranjera en edad tan temprana me posibilitó una reincorporación a la escolarización en euskera tras un periodo de nada o poco contacto con el idioma. Y aquí quiero remarcar la diferencia entre adquirir y aprender. Una lengua se adquiere en la infancia, es un proceso inconsciente, y el resultado es un conocimiento profundo; mientras que el aprendizaje implica interés, o al menos consciencia, y es más superficial, aunque el nivel sea elevado.

También jugó un papel importante la postura de mi familia, hacia el aprendizaje de la lengua. Aunque mi madre es monolingüe, siempre nos ha apoyado para que aprendiéramos más idiomas, y por eso mismo nos matriculó en una ikastola y no en la escuela. Además en casa siempre se ha valorado la calidad del lenguaje. Se nos ha corregido, se nos ha animado a la lectura e inculcado el gusto por la cultura. Como veremos (hemos visto) estos días la postura de la familia ante lo que se aprende en la escuela es uno de los condicionantes del aprendizaje del niño.

Por otro lado,cabe mencionar que el constante cambio de centro me supuso una dificultad añadida a nivel académico y social, pero como de los problemas se aprende también me dotó de una capacidad especial para adaptarme a diferente situaciones, de aprender a través de distintos métodos, y de alguna manera tener una visión más amplia de la realidad que me rodeaba.

También es importante la influencia que ejerce la adquisición de una segunda lengua en el aprendizaje de una tercera y una cuarta lengua. En el ámbito educativo he llegado a estudiar 4 idiomas simultáneamente. Castellano, Euskera, Inglés y Francés. Hay diferentes estudios que muestran que esa influencia es muy positiva, y cuando leí esto me sorprendió, porque a mí siempre me costó el inglés, y me aburrían las clases de euskera o francés. Pero reflexionando sobre ello, he llegado a la conclusión de que lo que me costaba, o desmotivaba, no era el idioma en sí, sino el método de aprendizaje. La gramática al estilo tradicional, las listas interminables de verbos irregulares, los cuadros de desinencias, los ejercicios sin contexto. Sin embargo, me encanta poder relacionarme en diferentes lenguas, me maravillan los matices que las diferencian, poder servir de nexo entre dos personas sin una lengua común. De hecho, tengo una amiga que dice que no ha visto a nadie comunicar tanto en Francés (o pseudofrancés) con una base tan mínima.

Volviendo a los tres modelos del País Vasco. Personalmente, creo que todos ellos tienen sus pros y sus contras, sus prioridades y sus contextos. Partiendo del punto de que el bilingüísmo es una riqueza los modelos más interesantes son el B y el D. Pero el modelo A también tiene adeptos. En lo que a nosotros nos atañe, que es la educación bilingüe, tendremos que dar con la mejor fórmula para que los alumnos de la escuela puedan manejarse en ambos idiomas con facilidad sin que ello vaya en detrimento del nivel de conocimientos adquiridos. Es un gran reto el que nos proponemos, pero eso lo hace atractivo.

BIBLIOGRAFÍA

LA EDUCACIÓN BILINGÜE EN EL PAÍS VASCO:PROBLEMAS Y RETOS

Teresa Fernández-Ulloa http://www.lingref.com/isb/4/056ISB4.PDF

40 AÑOS DE EDUCACIÓN BILINGÜE EN EL PAÍS DEL EUSKARA

FELIX ETXEBERRIA BALERDI http://www.mecd.gob.es/dctm/revista-de-educacion/articulosre334/re33417.pdf?documentId=0901e72b8124d310

EL BILINGÜÍSMO EN EL PAÍS VASCO:UN ESTUDIO PRÁCTICO. Eva Kofler, Maurice O´Connor y Juan M. Sánchez Garrido.

BASQUE, SPANISH AND ENGLISH: THREE LANGUAGES IN CONTACT IN THE BASQUE EDUCATIONAL SYSTEM