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Presentación de las Jornadas 08-14

Presentación del seminario

Muhámmad Mujtar Medinilla

Bismillahi Rahmani Rahim

Assalamu alaikum.

Muchísimas gracias a todos por su asistencia y participación en este seminario.

Este es el primer seminario de trabajo que organizamos. Y todo seminario, según su propio nombre indica siguiendo la etimología de la palabra, es un lugar, arium, y un espacio de tiempo, donde se siembra, semin (semilla), el conocimiento. Es un lugar para sembrar.

El tema del seminario es la educación de los educadores. Más específicamente, tiene que ver con la formación de los futuros educadores de la escuela. Esperemos, insha Allah, que este seminario signifique, en sí mismo, la semilla del equipo de educadores de la futura Escuela del Sheij.

Hemos de ser conscientes de la gran importancia de este encuentro:

  • dentro del contexto histórico general en el que nos encontramos;

  • como parte del proceso de una comunidad, la comunidad de Shaij Abdalqadir, y de la comunidad de Granada, más particularmente, con una vuelta a nuestros orígenes en cuanto a método: adab, lealtad, responsabilidad, consecuencia, misericordia…,

  • y el significado del encuentro de tres generaciones en esta sala; la enorme fuerza que genera la conexión entre tres generaciones en un proyecto unificado.

Como todo seminario, su objetivo es la profundización en el tema a tratar: ahondar, discurrir, con la mayor atención posible; penetrar en las cuestiones que se nos plantearán para llegar a un mayor conocimiento. Y exige un esfuerzo.

En las diferentes cuestiones a tratar, es evidente que sólo llegaremos a introducirnos en ellas, a abrirlas… La pretensión es ir poniendo las bases de los programas que podemos poner en marcha a partir de ahora. En realidad, lo que pretendemos es abrir un proceso de trabajo conjunto, un proceso colectivo de formación, reforzándose mutuamente con el proceso de cultivo y perfeccionamiento individual de cada uno de nosotros, que también desearíamos estimular…

Por ello, les pediría que, a partir de este mismo momento, fueran recogiendo todas aquellas ideas, cuestiones, propuestas…, todo lo que consideren que puede ser útil de lo que vaya surgiendo a lo largo de estos dos días de trabajo, para concluir la mañana del miércoles con la ordenación de todo ese material, que podamos valorar, ordenar y priorizar, hasta llegar a tener el esbozo de una planificación futura…

Pero para poder profundizar es necesaria una buena comunicación. Es esencial conseguir un alto grado de comunicación entre nosotros. No habrá cumplido su objetivo este seminario, no habrá siembra de ideas, no habremos profundizado en el conocimiento todo aquello que realmente podemos si no conseguimos un grado de participación efectiva. Por favor, que la valía de la gente que tenemos aquí entre nosotros y la alta consideración que tenemos unos por otros no signifique un obstáculo, sino todo lo contrario, un estímulo para expresarnos tranquilamente. Profundicemos en los temas a través del diálogo, de los otros. Porque la educación, el saber en general, el conocimiento, requiere de la vida de los otros; de tu vida, por supuesto, pero fundamentalmente del encuentro con las vidas de los otros. Ésta es la constante en educación.

No te puedes hacer un educador a través de Internet. Tampoco a través de los apuntes de la facultad universitaria… Tratemos de no pervertir la cuestión educativa, en caer en lugares comunes, en dar por bueno todo lo que este sistema tan excesivamente pedagogizado, al tiempo que tan, tan, maleducador, ha establecido… Nuestro método es sentarnos frente al maestro, rodilla con rodilla… Es estar cara a cara, como ahora nos encontramos nosotros. Poner sobre la mesa todo lo que hemos entendido… y lo que no hemos entendido también. Porque no pretendemos que comulguen con todo lo que tenemos hasta ahora, sino que profundicemos en ello, porque la Escuela del Sheij, que vamos a presentar más tarde, en lo esencial, no está hecha, se está haciendo… En este tiempo verbal, en gerundio…

Es por esto que el formato será el de exposición primera del tema, reunión en grupos más pequeños con vuelta al grupo general para recoger conclusiones, o bien debate dentro del grupo general… Ya la misma forma en la que nos encontramos ahora esperemos propicie ese diálogo, diálogo en su acepción más original, etimológica: ‘a través de la palabra’. Y contando con sus dos condiciones básicas: reconocimiento del otro y disposición para aprender.

El saber es nuestra materia. Pero es necesario entender que el saber, el conocimiento, y, sobre todo, discernir y llegar a comprender las trampas que lo rodean, es lo que define a la Escuela del Sheij.

En último término, el objetivo que nos dejaría más contentos en este seminario, aquel que nos daría verdadera satisfacción, sería que eleváramos el grado de entusiasmo por implicarnos en el proyecto de la Escuela del Sheij. Unido a esto, el deseo individual de cada uno de nosotros por cultivarse, por reflexionar sobre la educación, sobre su propia vocación… Y digo más, si, incluso en unas malas, finalmente la Escuela del Sheij, por la razón que fuese, no pudiese llegar a ser y pido a Allah que nos conceda éxito en este proyecto, tengamos la lucidez y la energía necesarias, y el deseo y la capacidad de trabajar en equipo, para llevar hacia adelante el proyecto educativo, o los proyectos, que las circunstancias nos permitan.

Es nuestro reto como grupo, y es un reto para cada uno de nosotros: ¿qué estoy entendiendo de todo esto?, ¿cómo me veo yo ante ello?, ¿seremos capaces de llevarlo a cabo como grupo?

Por eso mismo, más importante que aquello que les presentemos en los estos temas es que ustedes participen con sus planteamiento, cuestiones… Búsqueda y respuestas… Porque para esto y no para ninguna otra cosa es la función de la cultura. Como escribe en un reciente artículo Rafael Argullol: “La cultura es una invitación a la búsqueda (…) El deseo de libertad, de plenitud, de armonía. Las viejas aspiraciones eternamente jóvenes sobre las que gravita, en término de Schiller, cualquier proyecto de educación de la humanidad”.

Es momento de hacernos preguntas… Es por esto que este primer tema, el trabajo de hoy, tenga un carácter eminentemente existencial… No puede ser de otra forma en el principio. Es curioso que los hombres presentamos hoy lunes este aspecto ontológico, existencial, un aspecto que nos identifica como varones; y que las dos mujeres, mañana martes, presentarán aspectos más concretos, más de cómo hacer las cosas…, que las identifica como mujeres… Entre ambos está el equilibrio. Por esto he definido como némesis a nuestra escuela, por su misión armonizadora, por su función, en muchísimos aspectos, reequilibradora de la situación humana.

Paso el testigo a Sidi Ahmed Gross, cuya aportación a día de hoy, y futura, considero de gran valor, un auténtico regalo, por su grado de entendimiento, por su posibilidad de ir hasta las fuentes en su propia lengua…; pero, sobre todo, por su enorme capacidad de entusiasmo…, cualidad sine qua non no es posible enfrentarse a la cuestión educativa en ninguna de sus formas, y mucho menos la que tiene que ver con el contacto directo con los niños y jóvenes. La educación está ligada a “sumo interés”, a pasión, a saberse vivo…

De la mano comenzamos este seminario, profundizando a partir del marco ya establecido por Sheij Abdul Haqq Bewley en su discurso de las jornadas de enero pasadas, Reeducación islámica de raíz.

Hace unos días Sidi Ahmed me regaló esta sentencia de Goethe, que puede definir nuestro encuentro:

Según nuestra convicción no hay un medio más grande y más eficaz para la Bildung* mutua que trabajar juntos (en grupo)”.

(Goethe, Cita de 1815, Weimar).

*Heidegger traduce Paideia como Bildung (Sin olvidar que fue Goethe quien introdujo de manera decisiva la ‘Teoría de la Bildung’). La paideia es una Bildung (formación) que atañe a la esencia misma del alma, al fundamento de la condición humana.