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Sobre el carácter propio de la Escuela del Sheij

Sobre el carácter propio de la Escuela del Sheij

Muhámmad Mujtar Medinilla

Recitación de Corán por Sheij Ahmed Bermejo

Bismillahi Rahmani Rahim

Assalamu alaikum.

La traducción de lo recitado es:

«¿Acaso no ves como Allah compara la buena palabra con un árbol

bueno cuya raíz es firme y cuyas ramas se elevan al cielo?

Da su fruto en cada época con permiso de su Señor. Allah pone ejemplos a los hombres para que así recuerden.

Pero una palabra mala se parece a un árbol malo

que está desenraizado sobre la tierra sin estabilidad».

(Sura de Ibrahim: 24-26)

Introducción

Mi primera intención es, en la mañana, tratar acerca del carácter propio de la Escuela del Sheij; en la tarde, sobre los educadores de esta escuela.

He pensado mucho acerca del mejor formato para abordar este tema. Finalmente, he optado por proponerles intercalar partes de la exposición, de los aspectos diversos que abordaremos, avanzando paso a paso, con planteamiento de cuestiones, tanto por mi parte como, espontáneamente, por parte de cualquiera de los presentes. De este modo, podremos ser partícipes directos de todas las intervenciones. El objetivo de este tema es existencial, es decir, se trata de conseguir reflexión, entendimiento, y poder escuchar todas las intervenciones me parece muy importante… Porque no considero nada más práctico en este momento inicial que la reflexión… Y digo existencial porque quiero decir: de la vida, de nuestras vidas.

Ojalá lo que aquí ocurra en estos días deje una huella en nosotros; nos haga cuestionarnos cosas, nos reafirme en lo que entendemos… e incluso nos ayude a resolver malentendidos, lo que no entendemos Este es un marco adecuado de conocimiento, y lo es, fundamentalmente, porque están los otros: tu vida y la vida de los otros; tus experiencias y las experiencias de los demás.

Porque lo que parece claro es que no puedes separar tu ¿qué es lo que verdaderamente me importa?, ¿qué es lo que quiero en esta vida?, ¿a qué aspiro?, ¿qué me he propuesto?, ¿qué es lo que quiero de verdad?… de nuestro ¿hacia dónde vamos como comunidad?, ¿hacia dónde vamos como escuela?, ¿qué debemos hacer para llegar a ser lo que realmente podemos y queremos ser? Una mirada existencial al proyecto de la Escuela del Sheij en sí mismo y propiciar que cada uno de nosotros se mire a sí mismo con respecto a su propia vocación (¿a qué te sientes llamado?, “vocación” como saben significa ‘llamada’) y con respecto a la Escuela del Sheij.

Y espero que este formato elegido no dificulte de ningún modo la participación activa de todos nosotros; la “escucha activa” que decía hace unos días Hayya Aisha Zubillaga Es decir, no nos interesa sólo el contenido, sino el conjunto de emociones, pensamientos e ideas relacionadas con el tema. Saber escuchar, en definitiva.

Repito lo que dije en la presentación. Deberíamos ser como la Banda de Tebas, en la que un joven y un mayor establecían un vínculo de hermandad especial, inquebrantable: uno aportaba la experiencia y el otro la energía de su juventud. Nuestra generación necesita de vuestra energía joven, de vuestro entusiasmo, de la frescura de todo lo que habéis aprendido hasta ahora, de vuestra pureza; tanto o más que lo que creáis que nosotros podemos ofreceros… Y aquí tenemos una prueba del propósito equilibrador de nuestra empresa.

Si somos capaces de reconocer esta luz en los grandes de Occidente, podremos quizás ayudar a Europa a descubrir este secreto (…) La luz de Muhammad (s. a. w. s.)”, decía hace un momento Hayy Ahmed Gross, a quien agradezco mucho su trabajo.

Como a Sheij Abdul, quien en el discurso final de las últimas jornadas educativas, y diría también que como conclusión al conjunto de todo el conocimiento presentado en todas las jornadas educativas de enero, dejó bien establecido el marco, el contexto general, donde se sitúa la Escuela del Sheij.

Esta cosmovisión, esta mirada del mundo, tu lugar en el mundo, el pequeño cosmos y el gran cosmos es lo que define a la Escuela del Sheij… Su asunto central es el Tawhid, la unidad esencial de la existencia…

Es por esto que siempre hemos repetido aquello que nuestro Sheij nos transmitió al principio del proyecto de La Maestranza: que la razón primera para hacer una escuela es proteger el corazón de nuestros hijos, que no se rompa, que no haya dos corazones en sus pechos; en otras palabras, evitar que, como ocurre hoy con tantos musulmanes en la Ummah, vivan, rotos, confundidos entre dos identidades.

Recuperar la visión del hombre, de ese ser “insignificante e irrelevante espectador”, como nos decía Sheij Abdul Haqq en su discurso, ese ser microscópico, perdido en la vastedad del Universo, a lo que había sido reducido por la teoría mecanicista del mundo de Newton, hacia la elevada posición que Allah, subhanahu wa ta’ala, le ha conferido como contenedor de Su Mandato completo, el microcosmos del macrocosmos, “el punto focal de todo el asunto, el resultado final”, en palabras de Sheij Abdalqadir.

La mayoría de nuestros hijos en estos momentos y cuando digo “nuestros hijos” incluyo por supuesto a todos los jóvenes musulmanes que están en las escuelas estatales han de soportar el adoctrinamiento, las teorías evolucionistas, mecanicistas, etc. (como describía también Sheij Abdul Haqq, las teorías que desde el siglo pasado han puesto en cuestión el materialismo científico no llegan al mundo educativo; como bien lo describe Sheij Abdalqadir en su libro Para el hombre que viene, como mucho, llegan a las revistas científicas más especializadas). Aquellos que son conscientes de esto que les enseñan lo rechazan, al menos interiormente… Eso está muy bien; cuando oímos estas historias de estos niños que cuando sus compañeros cantan/recitan ciertas lecciones ellos recitan para sí mismos “astagfirullah, astagfirullah”, nos sentimos aliviados…; pero esto está dentro de la manera de estar del “superviviente”… Éste es el estadio que la Escuela del Sheij pretende superar: la posibilidad de que los niños musulmanes salgan del modo reactivo, a la contra, que termina dando una manera de vivir, es decir, una manera de ser, para formarse dentro de una cosmología correcta, con un plan unificado de trabajo.

Necesitamos reflexionar en un futuro próximo sobre muchas cuestiones importantes:

  • El saber, que es nuestro asunto; cómo es la relación con el conocimiento, de dónde lo estamos tomando realmente; qué peligros hay en esta cuestión. Continuamente asistimos al proceso de traición del primer postulado de la educación, de la que podríamos decir piedra angular de la educación: “Conócete a ti mismo”. El ideal paidéico (de la paideia) es, antes que nada, una afirmación de identidad. “Conocerse no es jamás un ejercicio de uno mismo desde, y para, uno mismo”. Conocerse es conocer a través del conocimiento de lo que nos rodea y de quienes nos rodean. De lo otro. Por eso el diálogo triunfa sobre el monólogo y el deseo de saber sobre la fría posesión del saber. […] El conocimiento es el fruto del permanente contraste con la vida y con las vidas” (Rafael Argullol, El educador contra el comunicador).

En palabras de Sheij Abdalqadir, palabras que tantas veces hemos oído en sus labios, en este caso en el Maussem de Weimar, en 1995: “La información no es conocimiento ni sabiduría. No vives de datos, vives del momento. Sentarse delante del maestro que te transmite el conocimiento es como tomar una fotografía, es por la luz como queda impresa en tu corazón la imagen que está enfrente. Esto es educación”.

 

  • Las ciencias en general: artísticas, aplicadas, humanísticas, lenguas… De qué manera vamos a abordarlas; proceso de desarrollo a lo largo de cada etapa y su sistematización en la escuela.

 

  • La cultura, o cómo el pasado puede ser guía para el presente y el futuro y como marco de la búsqueda de armonía, de plenitud, de libertad en el individuo y la sociedad… La cultura clásica.

Algunas cuestiones:

  • Pero ¿cómo hemos vivido esto nosotros, los presentes?

  • ¿De qué manera nos ha afectado este proceso educativo?

  • ¿De qué forma todo esto ha dificultado nuestro propio entendimiento de qué es el saber?

La visión que nos ofrece Hayy Ahmed Gross es toda una demostración de cómo, dentro de nuestra propia cultura europea en palabras de Sheij Abdalqadir en el prefacio de El camino de Muhammad es posible comprender el significado del Islam en base a términos propios de la tradición existencial europea. E incluso más, porque sin duda el Islam es su culminación”. Y esto en palabras de Sheij Abdul Haqq en el discurso que hemos sugerido como base de este seminariosólo puede ser hecho mediante “una expresión del Islam que trascienda y transforme la tradición clásica y la tradición europea…”.

Un volver a la visión tradicional de la existencia basada en la Revelación Divina: la existencia como un todo unificado. Por ello, la visión de esta escuela es una escuela de furqán, de discernimiento. El saber es nuestra materia.

Y si tienes una visión, tienes una misión. La escuela como némesis del sistema actual, fuerza compensadora, que significa una inclinación hacia el lado opuesto hasta restablecer el equilibrio natural.

Esta es nuestra tarea. Y más adelante, si conseguimos poner en marcha un plan de trabajo conjunto, tendremos que abordar los mecanismos que han llevado a la situación actual de la educación, de cómo ha sido este proceso, de qué factores son los responsables, junto al conjunto de teorías pedagogicidas el concepto “pedagogía” ha sido tan pervertido que has de inventar todo tipo de palabras para expresarlo que han actuado a lo largo de más de medio siglo, y qué daños han producido… Si nuestra labor es de compensación, de restitución y equilibrio, éste análisis es imprescindible.

En algunos países asiáticos ya se someten a pruebas de hora y media de duración a niños de seis años”. Desde tan pequeños están siendo inducidos a competir en el mercado. Son palabras de la periodista Concha Caballero, que se hace eco de la crítica de algunos movimientos de renovación pedagógica: “En vez de un nombre, una historia, una cultura, serán un número en la escala global que les otorgará su lugar exacto en el mercado laboral”. La mercantilización de la educación es ya una realidad que se ha impuesto, sin el menor respeto, a la comunidad educativa. “La labor de la educación es la simple integración en el mercado laboral y la de formar ciudadanos que paguen a los bancos”. Hoy la OCDE, que es quien está detrás del informe PISA, ha ocupado el lugar de autoridad educativa mundial. Hasta no hace mucho tiempo, ese puesto lo ocupaba la UNESCO, Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, organización especializada perteneciente a la ONU. Y oír hablar en los medios de comunicación a los ministros del ramo y portavoces de las instituciones financieras es ya algo cotidiano.

Significación de la figura del Sheij. Una escuela inspirada por Sheij Abdalqadir As-Sufi.

Como sabemos todos, el lema de la escuela desde que se empezó en 1990 con La Maestranza es el hadiz del Profeta Muhammad (s. a. w. s.):

Innamâ bu’iztu li’utammîma makârima-l-‘ajlâq”.

He sido enviado para ennoblecer el buen carácter”, como comúnmente se suele traducir, (Al-Bujari e Ibn Hanbal).

Pero Sheij Abdalqadir repitiendo lo que ya hemos dicho en un encuentro anterior hace una aclaración importante en El libro del ‘Amal: “No nos gustaba el término ‘carácter’ para ajlaq porque es mucho más complejo y sofisticado que eso. Jalq es, en realidad, ‘forma creada’. (…) En consecuencia diríamos: ‘He sido enviado para ennoblecer la forma humana’. Recordad que ‘forma’ no es una cosa estática”. No es una foto fija, como dice nuestro Sheij: “No puede fijarse en principios legales… Se trata de ‘regresar’ a esta forma viva del carácter de la criatura humana”.

Este mukârima al-ajlâq del Rasul (s. a. w. s.) “significa –en palabras del Sheij− que el musulmán es alguien que, en el proceso de la vida, está mejorando todo el tiempo, todo el tiempo, todo el tiempo… Este es el poder motriz que se puso en marcha con la Revelación y su Maestro. Este esforzarse, este ir aún más lejos, este auto-transformarse, es Futuwwa”. Yla mejor forma es la del Mensajero de Allah (s. a. w. s.), puesto que tiene la mejor acción, la mejor conducta”.

Es un proceso que está teniendo lugar –sigo con sus palabras− que está teniendo lugar entre la gente de la Comunidad Musulmana desde los tiempos del Rasul (s. a. w. s.)”.

Este es el objetivo de esta escuela: ser afectados por este proceso. Por esto, lo que nos importa es el devenir de la persona… No “hacer” un carácter estático/fijo, unos niños buenos “musulmanes”… Sino un ser proteico, en cambio continuo. Este proceso es el que proporciona a los musulmanes la capacidad de la civilización, de progresar en las ciencias en la medida adecuada para servir a los hombres y la disposición y competencia para ejercer su jalifato en la Tierra.

En esta dinámica de transformación, estamos incluidos todos nosotros completamente. Porque, como él mismo Sheij ha declarado: “Que en nuestra época renazca la Futuwwa, es un asunto de nuestra total incumbencia”.

Por esto se llama La Escuela del Sheij; no porque quede bonito o queramos quedar bien con él, sino porque ésta es nuestra seña de identidad; porque está conectada con la enseñanza del Sheij, de un sheij viviente… Y como decía en aquel momento sin esta conexión, no merecería la pena hacer todo este esfuerzo, hacer una escuela, ya que nos faltaría la Enseñanza; no la información ni las enseñanzas parciales de las diversas ciencias, sino la enseñanza que conecta la educación con el Imán, la enseñanza que impregna de Unidad todo aquello que ocurre en la escuela.

Es esencial tener muy presente las palabras de Sheij Abdul Haqq en su intervención: los significados que se derivan del encuentro de Sheij Abdalqadir con Sheij Muhammad Ibn Al-Habib. La tradición educativa tradicional musulmana no contaminada por ningún tipo de influencia modernista, por un lado, Sheij Muhammad Ibn Al-Habib, y, por otro, alguien que había cuestionado hasta lo más profundo los valores modernistas en los que se había educado durante toda su vida. Sheij Abdalqadir era la persona ideal para recibir la enseñanza pura del Din, de toda una transmisión que se remonta a nuestro amado Profeta (s. a. w. s.), y que unifica lo más elevado de ambas tradiciones, representando Islam la culminación de la civilización occidental.

Es una escuela de un Maestro, de un sheij de instrucción. Este proyecto es el intento de hacer “su” escuela… A través de él hemos recibido esta transmisión, la conexión con todo este mundo del pensamiento.

La cuestión es cómo vamos a hacerlo. ¿De qué manera vamos a trabajar para propiciar generaciones de hombres y mujeres, en palabras de Sheij Abdul Haqq, con la suficiente valentía existencial, confianza en Allah y entrega.

Para producir seres humanos de calidad no solo es necesario un grupo educacional, sino también un nexo social”, escribe Sheij Abdalqadir en El ínterin es mío.

No es una cuestión, en principio, de pedagogía. La sociedad pedagogiza en exceso cuando falla el vínculo social. Nuestro amado Profeta Muhammad, s. a. w. s., era el mejor pedagogo, naturalmente, pero su pedagogía estaba inserta, de la manera más equilibrada, dentro de los demás aspectos.

Los antiguos griegos lo entendieron muy bien. “La superior fuerza del espíritu griego depende de su profunda raíz en la vida de la comunidad”.

Contexto en el que nos encontramos: la Escuela del Sheij y nuestra comunidad

Dice Sheij Abdalqadir, refiriéndose a los musulmanes que viven en Europa, especialmente los emigrantes de los diferentes orígenes, en La hora del beduino: “En Europa la situación está mucho más desarrollada y la inminencia del surgimiento de la asabiyya mucho más evidente”.

La asabiyya, esto es… Esto es precisamente lo que en nuestra comunidad se está dilucidando en este tiempo… Un hombre entusiasta, activo y muy comprometido con nuestra autoridad y nuestra comunidad nos decía hace poco, sin queja ni reproche alguno…, eso es lo que hacía más interesante su reflexión: “Aún nos falta un poco para llegar a alcanzar la asabiyya… Tal vez sólo un poquito, pero…”. Las pruebas a las que estamos siendo sometidos como comunidad en este momento nos están confrontando con esto…

Este proyecto de escuela significa un paso muy importante para todos nosotros: el de dejar de ser una comunidad que estaba tomando el rol de superviviente, con todas las connotaciones asociadas a ello (resistencia ante la sociedad dominante, lucha por sobrevivir, con nuestras victorias y derrotas… En la medida en que superemos esta etapa de supervivencia (después de un largo tiempo de expansión desde el comienzo de esta comunidad) estaremos construyendo una nueva etapa de crecimiento. Todo lo que hemos hecho en educación, aunque haya sido bueno, ha sido más bien en reacción, en defensa, en defensa de nuestro Din, de nuestro Imán, en defensa de nuestra identidad; aunque nunca hemos olvidado, en ningún momento, aunque hubiera de permanecer como una fuerza latente porque la atención a lo que teníamos delante, los niños de la comunidad, nos hacía dedicar nuestros pocos recursos y tiempo a ellos, ¡Alhamdulillah!

Pero la Escuela del Sheij significa empezar a crear, a construir, a intentar establecer unas bases en todos los campos del saber, en el establecimiento de un modelo que sea relevante para los musulmanes en Europa, en asumir un liderazgo en este tiempo entre los musulmanes. Como escribe Clarisssa Pinkola Estés, la autora de Mujeres que corren con lobos, “Hay que arrancar a la persona del arquetipo de la supervivencia”. Siguiendo el símil que ella misma ofrece, no podemos quedarnos con las hojitas que hemos conseguido mantener tenazmente verdes a pesar de todo lo que teníamos en contra… Ahora es el tiempo de propiciar “el nacimiento y el desarrollo de vigorosas y abundantes flores y hojas”. Pero crecimiento significa exponerse a situaciones nuevas que propicien este incremento. Tal vez éste sea el miedo que hemos de superar.

Del estadio de supervivencia al estadio de crecimiento. Un proyecto cuyas raíces están arraigadas en esta comunidad, la comunidad del Sheij mundial y la comunidad de Granada; y cuyas ramas han de abrirse hacia arriba, hacia el espacio de todos los musulmanes…, internacional.

En palabras de Sheij Abdalqadir: “No es posible establecer una buena escuela musulmana a menos que estemos implicados en el cambio del proceso social”.

Esto lo comprendimos desde el principio, en 2006, cuando nuestro Sheij nos dio esta tarea: que no podíamos ya pretender una escuela para nuestros hijos únicamente, que nuestra responsabilidad iba mucho más allá. Les sugiero la relectura de su discurso La responsabilidad de los fuqará. Los hijos de los emigrantes, ésta es una de las indicaciones de Sheij Abdalqadir: la conciliación, (no la reconciliación porque no hemos tenido problemas entre nosotros para tener que reconciliarnos) de los musulmanes originarios de esta tierra y los musulmanes que han venido de fuera. Esto plantea al equipo de educadores de la Escuela del Sheij grandes retos, en diversos aspectos, que serán motivo de estudio ineludible más adelante.

Finalmente, esta es la meta más alta de esta escuela: preparar la llegada de ese “tercer poder hegemónico –como señala también en La hora del beduino que hará revivir Europa y sacarla de su nihilismo abismal de asesinos de niños, con la violación como el delito más común y con prostitutas importadas del Este del continente en decenas de miles. Este poder será el de los millones de musulmanes que ya viven aquí (‘allí’ en el original). Traerán la religión natural (Din al Fitra), el respeto a las mujeres, la seguridad para los niños y la desaparición del sistema bancario…”.

Gente que pueda gestionar un país”, nos indicó Sheij Abdalqadir en el encuentro que tuvimos con él en octubre de 2012, cuando pulió, refinó en cierto modo, cuando, en definitiva, definió la escuela que él quería.

En realidad, dijo “hacer hombres”. Esa es nuestra tarea, como nos ha indicado Sheij Abdalqadir As-Sufi. “Hacer hombres −nos dijo, y añadió a continuación− Es el grupo de la cueva, que luego pueden ir a la ciudad y cambiarla…, con dinero de plata. … El objetivo es gente que pueda gestionar un país”.

Nuestro proyecto representa el intento de establecer una nueva paideia, o mejor dicho, de recuperar la paideia. El factor decisivo de la paideia es la energía. Heidegger traduce paideia como Bildung. Es una transición, un encaminarse hacia una transformación radical del ser. Como Platón afirmó, no basta con eliminar las cadenas, se requiere un proceso de formación, lo que Sheij Abdalqadir suele calificar en sus discursos como reeducación.

Por eso no podemos soslayar la situación que estamos viviendo. Los “problemas” de este tiempo tienen que ver con la futura escuela. Tienen que ver con el futuro, hacia dónde nos dirigimos. Por esto es tan importante la comprensión del momento en que vivimos. Lo que nos jugamos es evitar caer en la desmoralización, porque una sociedad desmoralizada es aquella que no es capaz de estar a la altura que exige la situación. Por ello, nuestra tarea como musulmanes, y como educadores, tiene mucho que ver con la remoralización utilizando el término acuñado por Ortega y Gasset de nuestra sociedad, de nuestra comunidad musulmana.

Y en esto juega un papel fundamental la confianza: “La confianza facilita la acción; la desconfianza suscita el deseo de hacer mal”.

¿Qué significa la palabra futuro para nuestros jóvenes? ¿Qué ha de significar en los jóvenes musulmanes?

Esta mirada existencial del proyecto de la escuela es muy necesaria hoy. Estamos hablando de futuro, de pasado, el pasado que ilumina y guía el futuro. En un tiempo en el que, como bien dice Concha Caballero en un reciente artículo, “quizá no haya una generación tan desconocida como los jóvenes actuales…, a los que “el concepto de futuro les parece un fantasma que se disuelve entre las brumas, una palabra obsoleta que invocamos los que ya no somos jóvenes, un espacio perdido al que no se llega más que a través de un carpe diem eterno”,

Pero ¿cómo pueden tener ellos esperanza en el futuro si sus padres y maestros no la tienen realmente? Estamos hablando de fata, estamos hablando de un camino de esta transformación indispensable, de cómo vivir, o revivir si fuera necesario, de una revitalización; porque el maestro no educa para la sociedad de hoy, sino siempre para lo mejor que la sociedad puede llegar a ser; en ese sentido, sigue el mismo patrón con la sociedad que con cada individuo; parafraseando a Goethe, tratándola, no como es, sino como puede y debería ser”.

Trata a un niño como es y seguirá siendo así; trátalo como puede y debería ser y se convertirá en lo que pueda y debería ser” (Goethe).

No podemos entender este proyecto de escuela si no conocemos la historia de nuestra comunidad, es decir, si no entendemos el momento en que se encuentra hoy. Vivimos un tiempo de regeneración, de vuelta a los orígenes, de recuerdo.

Y dirigiéndome a los más jóvenes de entre nosotros: “Lo que heredaste de tus antepasados, reconquístalo para poseerlo”. Esta frase de Ortega y Gasset me hace pensar en la primera energía, en el comienzo de nuestra comunidad. Éste es vuestro tiempo, no podéis dejar que pase sin apoderaros de aquella maravillosa fuerza que generaron vuestros padres, la enorme expectativa que existía, esperanza, confianza, generosidad, preferencia…, la vitalidad… ¡Cuántas cualidades, por Allah! Y cómo ustedes, adultos jóvenes, han de conectar con esa energía, esa vitalidad que sus padres y madres tuvieron, todo lo que dejaron por esto… porque era algo muy especial, de una enorme pureza. Tenéis que conectar con eso para pasarlo a la generación que nos sigue a ustedes y a nosotros… Pero para eso tenemos que comunicarnos mucho más de lo que lo hacemos. Hagámoslo nosotros dentro del equipo de los educadores. Ya ocurrió en La Maestranza, de la que hablaremos ahora, que fue una buena demostración de conexión entre educadores de dos generaciones, gracias a Allah.

Éste es un momento, o debería serlo, de reflexión, de reflexión sobre lo que nos está pasando. Volviendo a Ortega, esta vez con la sentencia tantas veces repetida por nuestro querido Sidi Karim, rahimahullahu, “No sabemos lo que nos pasa, y esto es precisamente lo que nos pasa: no saber lo que nos pasa».

Liderazgo claro, emirato; relación de confianza; adab, adab y más adab…; ser muy conscientes de que la futuwwa no es un objetivo, no es una meta ideal, sino el punto de partida. Por esto es tan importante para nuestra comunidad.

Es por esto que es tan importante establecer un adab impecable y revitalizador, porque ese es el resultado de esta práctica: revivificación de la vida entre nosotros, entre todos aquellos que conformamos los equipos del proyecto, sea en el ámbito que sea (educativo, administrativo, de búsqueda de recursos, de construcción, etc.), porque ésta es la base. Toda empresa requiere una buena organización. En nuestro caso, podemos decir que se requiere organización y adab.

Una escuela no puede transmitir la nobleza, esto sólo puede hacerlo una sociedad limpia; limpia en las calles, en las relaciones, en las transacciones, en todos los sentidos…”. Éstas son palabras de Sheij Abdalqadir en 1990 cuando estábamos reunidos en la antigua zawiya de San Gregorio poniendo en marcha La Maestranza de Granada… Más de veinte años después, en su libro El ínterin es mío, se enmarcan las palabras pronunciadas hace un momento: “Para producir seres humanos de calidad no solo es necesario un grupo educacional, sino también un nexo social”.

Y sobre esta base, sobre este núcleo, sobre este nexo social, es posible nuestra escuela, esta escuela. Cuando el niño llega a los seis años a la escuela ya está muy hecho. Ésta es la realidad del maestro: el niño como individuo, como resultado de la educación familiar (empezando por su madre), como resultado de la educación social, y nuestra tarea es conjugar estas tres influencias fundamentales…

No puedes separar tu ¿qué es lo que verdaderamente me importa?, ¿qué es lo que quiero en esta vida?, ¿a qué aspiro?, ¿qué me he propuesto?, ¿qué es lo que quiero de verdad? con nuestro ¿hacia dónde vamos como comunidad?, ¿hacia dónde vamos como escuela?, ¿qué hemos de hacer para llegar a ser lo que realmente podemos ser?

Algunas cuestiones:

¿Qué piensan ustedes de todo esto?

¿Está de acuerdo o hay algo que no comprendes?

¿Pero qué ocurre cuando una comunidad no parece comprender el alcance de un proyecto así? Es como lo del huevo y la gallina: ¿este tipo de proyecto ha de salir de la comunidad, en su generalidad, por lo que no puedes hacer nada hasta que ésta lo vea…, o un grupo de gente, con un emir a la cabeza (liderazgo) debe tirar hacia adelante…?

¿La dificultad para comprender este proyecto tiene que ver con una dificultad para entender el momento de esta comunidad?

¿Cómo ven la conexión escuela-comunidad?

La Maestranza de Granada

Hay que señalar que La Maestranza, durante la mayor parte de su historia, fue una escuela de Primaria, entre 6 y 14 años.

El mejor legado que ha dejado La Maestranza de Granada ha sido una generación de musulmanes; algunos de ellos están participando en este seminario. Algunos de ustedes forman parte de ella… Y Sheij Abdalqadir ha reconocido a esta generación como una noble generación, todos ellos prácticamente, posteriormente, pasaron después por la madraza de Mallorca, el Dallas College, la Madraza de Larache, etc.

Es por esto que volvemos la vista atrás hacia La Maestranza, no para pretender volver al pasado, sino para partir de una realidad, de nuestra propia historia. Una rápida mirada para conocer cómo se trabajó con ellos, con aquellos muchachos y muchachas que hoy son adultos, muchos de ellos casados y con hijos. En el pasado encontramos una guía para el presente; como está ocurriendo con nuestra comunidad. En los momentos difíciles, recordamos, volvemos hacia atrás para poder volver a impulsarnos. Éste es el valor de la tradición; no una mirada nostálgica, sino un impulso hacia lo nuevo; una enseñanza para resolver situaciones nuevas.

He traído algunos documentos, para que puedan echarles un vistazo. Entre otros: una carta del emir de aquel momento, principios los noventa, Muhammad Farid; las líneas directrices del proyecto educativo, con fecha de 1992, y unas pautas de cooperación escuela familia de ese mismo tiempo. Desde un principio, La Maestranza de Granada tenía como objetivo servir de correa de transmisión de las enseñanzas transmitidas por Sheij Abdalqadir a los más jóvenes, dependiente del modelo social. La transformación a la que aspirábamos era completa: la casa, la comunidad y la sociedad; hasta el punto que sólo considerábamos posible alcanzar un pleno desarrollo educativo en la medida en que las condiciones sociales y los cambios individuales que ello implica se establecieran.

Pero señalaré especialmente la síntesis de los estatutos de la fundación y del Proyecto educativo, realizados por el equipo de maestros de aquel tiempo y entregados a Emir Malik en abril de 2002, como claro ejemplo de cómo este proyecto de escuela que pretendemos hoy estuvo siempre en nuestro horizonte. La idea de crecimiento y apertura a los musulmanes siempre estuvo en nuestra intención. Es verdad que, al igual que hoy, esta dimensión era entendida por el profesorado, el emir y un pequeño grupo, mientras el resto de la comunidad tal vez entendió claramente lo de una escuela para nuestra gente, y menos lo de una escuela que creciera hasta llegar a ser capaz de atender a todos los musulmanes.

Brevemente, señalaré que los principios que guiaron a la Maestranza fueron:

  • Educación tradicional, es decir, transmisión directa, cara a cara, relación personal de confianza, respeto y afecto (amor) entre maestro y alumno.

Una conexión afectiva fuerte, construida desde un primer momento desde el trato más adecuado, el respeto y la consideración mutua. Educación en la actualidad significa reeducación, es decir, una transformación completa de lo humano. Cambiar la idea de escuela de los niños y de los padres, para propiciar un trabajo más interesante: conocer, conocerse a sí mismos, conocer al Creador.

  • Educación de una generación nueva.

Además de confirmar la identidad insustituible de cada uno, forman parte de una generación privilegiada y responsable, de enorme significado, en este momento histórico. Forjar grupos de jóvenes unidos por lazos muy fuertes, afectivamente, de ayuda mutua y compartición de altas expectativas y aspiraciones.

  • Formación del carácter.

Que el conjunto de características distintivas de la forma más natural de ser un ser humano se encuentra en el modelo profético, del que es sello nuestro amado Profeta Muhámmad (s. a. w. s.).

  • Educación integral.

El trabajo ha de ser dirigido hacia el crecimiento completo de la persona, en todos sus aspectos: intelectual, físico y de salud, comportamiento y adab, espiritual e incremento del valor y del coraje.

  • Esperanza de perfeccionamiento. Energía de superación.

Cada uno puede alcanzar los objetivos que se proponga. Por Allah, ningún condicionamiento puede impedirles superar los obstáculos que sobrevengan.

  • El objeto de la escuela es la Verdad.

Y en esto, la relación maestro-alumno es una transacción, una transferencia de energía y conocimiento. Ambos seguimos un mismo camino; de acompañamiento y mutuo aliento existencial en el sendero del vivir. Vivimos y aprendemos juntos.

  • Orgullo de ser musulmanes.

Satisfacción legítima que nace de la valoración que les merece todo lo que tiene relación con el Islam y los musulmanes, que les hace desear estar, sentirse, dentro del campo de los creyentes.

Y en cuanto al tipo de enseñanza y metodología:

  • Educación personalizada, atendiendo a cada niño en su desarrollo vital. Gran importancia de la tutoría, tanto a nivel pedagógico como a nivel personal y familiar. Enorme importancia de la relación afectiva que cada maestro establece con cada uno de los niños. “Cada niño ha de sentir que él es el mejor tratado”.

  • La escuela, un lugar de expresión. Cada niño ha de tener la oportunidad de desarrollar su singularidad, autoconfianza y autoconocimiento. Para ello en la escuela ha de sentirse a salvo, seguro, y también protegido de cualquier falta de respeto.

  • Para el ser completo. Crecimiento equilibrado de todos los aspectos de las persona; en todos los ámbitos: casa, escuela, comunidad, sociedad; y unidad (Tawhid) en los diversos conocimientos, actividades y elementos que conforman la escuela.

Íntegra de la vivencia del Din en la escuela, basada en un aprendizaje sin compulsión de los pilares básicos, según edades y circunstancias (Islam); en la confianza, y asunción sin conflicto de la autoridad (Imán); y excelencia en el hacer e interiorización de la Futuwwa, de las normas elementales de caballerosidad (Ihsán). La coherencia entre la enseñanza del Corán y los contenidos diversos que se trabajen en la escuela ha de ser absoluta.

  • Para la vida. La enseñanza ha de ser educación, y la educación no puede ser irrelevante. Todos estamos de acuerdo en que hay que educar para la vida; ¿pero qué tipo de vida?

  • Flexibilidad de los grupos. Grupos pequeños constituidos por edades diversas, y posibilidad de establecer todos los tipos de agrupamiento necesarios dependiendo de los intereses comunes, niveles, etc.

  • Trabajo a través de centros de interés que se desarrollan tanto tiempo como los niños mantengan su interés en ellos. Centros de interés (y proyectos) que aúnan de una manera globalizada todo el trabajo escolar; partiendo de la experiencia vivida y del contacto directo con los animales, las plantas, la tierra…

Además de esto, algunas otras características de La Maestranza fueron:

  • La importancia dada al desarrollo del lenguaje, en todas sus manifestaciones.

  • La utilización de un método integral de lectoescritura.

  • El valor concedido a establecer una buena orientación espacio-temporal.

  • Estimular el interés y la curiosidad natural del niño.

  • Satisfacer las necesidades y afanes de los niños, que aprenden a través del gusto, con alegría.

  • Los niños gozan de mucha libertad en cuanto a la forma de trabajar y diversidad de posibilidades que se les ofrece.

  • No basar el trabajo en libros de texto, sino que los alumnos componen sus propios libros, basados en sus propias experiencias y descubrimientos.

  • Propiciar el descubrimiento de sus propios talentos, para potenciarlos en la escuela y animar a sus familias a apoyarlos.

  • Establecer las bases del funcionamiento social futuro. Interrelación dinámica social y personal entre los propios niños y entre los niños y los maestros.

Todo esto exigía de los maestros una gran dedicación, entrega y trabajo en equipo. Para que el niño se encuentre libre para aprender y disponga de muchas posibilidades para desarrollarse, el maestro tiene que desplegar mucho trabajo. Y tiene que adquirir gran habilidad para presentar el conocimiento de manera que los niños ansíen entrar en él; y apoyarles mucho, alentarles, transmitirles seguridad en sí mismos; ser conscientes de que su “estar”, el estar del maestro, es una referencia constante para ellos.

Y requería también de los maestros una continua reflexión acerca de su trabajo para garantizar una programación sistemática del trabajo, que impidiese que pudieran quedar lagunas en el conocimiento de los niños, además de establecer una base intelectual sólida; y para ser capaces de estar abiertos al proceso del grupo, y de cada niño en particular, teniendo en cuenta todas las circunstancias, adaptándose en cada momento a la manera en que mejor aprenden sus alumnos.

Por último, me gustaría hacer hincapié en el papel de la familia. Siempre tuvimos muy presente que la familia es el primer factor educativo en la vida de un niño, y en todo momento intentamos llegar a un alto grado de cohesión entre casa y escuela, indispensable para garantizar una buena transmisión y una sólida formación. Lo vivido en todos esos años nos muestra que no siempre se consiguió, especialmente en los momentos de crisis del proyecto. Tal vez esto nos permita vislumbrar que los problemas en este asunto estaban muy relacionados con las dificultades para articular bien estos tres elementos: casa, escuela y comunidad. Porque, normalmente, cuando las diversas experiencias escolares estaban en su momento de apogeo, es decir, cuando esa articulación funcionaba bien, la relación y colaboración entre casa y escuela solía ser muy satisfactoria.

La cuestión es que esta historia nos sirva para estudiar con mucho cuidado todo lo referente a la relación de las familias con la futura Escuela del Sheij: especialmente en cuanto a formas de colaboración con la institución y atención tutorial de los alumnos.

Cuestiones para alguno de los antiguos alumnos de La Maestranza de Granada:

¿Qué ha significado en tu vida el haber sido alumno de la Maestranza?

¿Qué aspectos destacarías de esta experiencia escolar?

¿Qué deberíamos mantener?

¿Qué aspectos consideras que no fueron positivos o que faltaron? ¿Qué deberíamos preservar, mantener, tomar, de La Maestranza?

¿En qué aspectos podemos mejorar mucho con respecto a aquella experiencia?

Apuntes sobre la Escuela del Sheij

La Escuela el Sheij es, en buena parte, una continuación de La Maestranza de Granada (coherente con un periodo de tiempo, con un proceso de la comunidad durante veinte años aproximadamente), que nos transmite una experiencia hasta un nivel muy determinado… Pero es, fundamentalmente, una superación de La Maestranza.

Sheij Abdalqadir nos plantea en octubre de 2012 en Cape Town: “Para que esta escuela sea mi escuela…”, no a la escuela infantil; escuelas separadas por sexo (la escuela de los muchachas, con su propia, e independiente, dirección); y escuela de los pequeños separada completamente del colegio de los mayores, en el caso de los varones.

Una escuela internacional inspirada en la British Public School, en la enseñanza tradicional… Llegados a este punto, hemos de hacer una reflexión sobre este término, ya que recuerdo que desde yo estudiaba Magisterio a finales de los años setenta, se relacionaba completamente escuela tradicional con escuela franquista, y esto, al menos en España, es algo que a día de hoy sigue sin estar superado. Escuela tradicional se asocia a escuela meramente memorística, rígida jerarquización, adoctrinamiento religioso, escuela pasiva y un largo etcétera.

Cuando nos quejamos de la pedagogía tradicional, en realidad nos estamos refiriendo a una educación convencional resultado de la corrupción de los elementos esenciales de una educación verdaderamente tradicional… Nosotros, en España, tenemos una vivencia traumática en muchos casos de una educación mala e inmisericorde asociada a un régimen político tiránico… Sin embargo, muchos son hoy los que echan en falta elementos de aquellos tiempos, en los que perduraban elementos de la educación tradicional genuinos que no tenían nada que ver con el régimen político.

Hemos de hacer un esfuerzo por discriminar, por superar completamente esta dicotomía escuela tradicional/mala educación y educación moderna, o modernista/buena educación. “La escuela tradicional es una amenaza para el capitalismo”, nos dijo Sheij Abdalqadir en este encuentro mencionado.

Escuela diferenciada desde el principio, 6 años. Posibilidad de ofrecer a muchachos y muchachas la mejor enseñanza basándonos en su diferente forma de aprender. Dijo Sheij Abdalqadir en el encuentro citado: “El sistema káfir de chicos y chicas juntos es el primer paso para la destrucción del ser humano”.

Bilingüismo

Predominancia del inglés, fue otra de sus indicaciones.

Las aportaciones de la Public School británica.

La Public School es una institución que se preocupa no sólo por los aspectos intelectuales, a los que por supuesto se concede gran importancia, sino por los deportes, las artes y la vida en común, en la idea de formar el carácter. “The whole man”, ‘el hombre entero’

Hay otras muchas cosas interesantes en las Public Schools, especialmente con respecto al nivel de independencia y libertad de los profesores, y la enorme influencia y carisma que éstos ejercen sobre los jóvenes, por el cultivo de sus talentos…

Sistema de casas (…)

Sistema de prefectos. La cuestión de la autoridad ha sido desde siempre cuestión esencial en nuestra escuela. Ahora, en el caso de los muchachos, tenemos la oportunidad de establecer…

Clima de autoridad y disciplina

Riqueza cultural. Literatura, teatro…

Alto nivel académico

Exigencia. Los varones requieren de un grado de exigencia suficiente para rendir mejor.

Educación de todos los talentos

Acción tutorial

Contacto con la naturaleza

Deportes

La influencia del deporte en la formación del carácter de cada muchacho (valor, generosidad, paciencia, resistencia, etc.), los vínculos de hermandad en los grupos; es un entrenamiento básico para la vida social, para las relaciones, el contrato…

El tiempo y el espacio en la escuela. El ritmo de la escuela (…)

Me decía Sidi Muhammad Muhayir que aquí en Granada no había encontrado buen pan… Pensaba que no se dejaba el tiempo suficiente para que las bacterias hicieran su trabajo en la levadura… Algo parecido pasa hoy en la escuela, como en casi todas las cosas.

Calidad del profesorado

Esmero en el cuidado y atención a cada muchacho. Tutorías, en grupos de clase, en casas… Ratio de 15 (14/16) alumnos por clase… Un seguimiento de cada alumno desde que llega con seis años hasta los dieciocho: gabinetes psicopedagógicos y de orientación coordinados (de cada etapa), tutorías… Una mirada integral, integrativa, en el desarrollo completo, en todos los aspectos, y una mirada completa, a lo largo de toda su vida…, no sólo el cumplimeinto de los objetivos de la etapa que se está trabajando en un momento…

Vinculación a la escuela, a un grupo de clase, a una casa.

Más adelante, en nuevos encuentros de trabajo, podremos entrar largo y tendido en este tema, como con todos los demás…

Enseñanzas de Los años escolares de Tom Brown (Sobre esto ver qué parte es interesante para esta presentación y qué parte para la presentación sobre los educadores).

Cómo llevar a nuestra escuela el sistema de prefectos de la manera más acorde con nuestra forma de relacionarnos y el adab.

Figura de los “compañeros de estudio”.

Una de las cualidades del Doctor de Rugby: ver lo bueno de cada uno y saber apreciarlo.

Otra: saber colocar las parejas de muchachos, compañeros de estudio, adecuadas, de tal manera que ambos se beneficiasen mutuamente de la compañía del otro. Lo importante que fue para Tom que se le diera una responsabilidad, una finalidad; en este caso, el cuidado del nuevo alumno, Arthur. Al mismo tiempo, la importancia de saber separar en un momento dado, o por un tiempo dado, a unos alumnos de otros, cuando su relación está siendo perjudicial, como en el caso de Tom e East.

El cuidado que el Doctor ponía en el seguimiento de cada muchacho, cómo velaba por ellos… sin que ellos se dieran jamás cuenta.

Trabajar en el mundo, hacer un trabajo efectivo en el mundo., hacer de esto el objetivo primordial; no el de ganarse la vida, que llevará al mercantilismo “… y no contribuirá en lo más mínimo al bien de los demás. No se precipite a buscar el trabajo que le ha de ser útil… Es usted demasiado joven para juzgar… Mire en torno del lugar en que se halla y procure que las cosas mejoren y sean más perfectas. Mucho ha de hallar en qué hacerlo en Oxford o donde sea… Y no se meta a averiguar si esta parte del mundo es o no importante. Todos los rincones del mundo son idénticamente importantes. Nadie sabe cuál lo es más y todos los hombres deben trabajar honradamente en su propio rincón”, págs. 153-154, Los días escolares de Tom Brown, palabras del joven profesor a Tom.

Importancia de la amistad de Tom con East y con Arthur.

Cuando mueren los padres y los maestros, entonces, percibes que todo sostén desaparece en tu vida, y de acuerdo, con la reflexión de la pág. 157, cuando Tom recibe la noticia de la muerte del Doctor, es un aprendizaje de que todo sostén está en tu Creador…

Cuando sientes que tu huella se borra, que todo aquello que viviste, el pasado, tu pasado, ¿dónde queda? Situaciones, rostros, nombres…

¿… junto a la tumba de quien había abierto sus ojos para que viera la gloria y trabajado su corazón para que notara este lazo?”.

Son etapas fatales por que han de pasar todas las almas jóvenes y nobles que, adorando a hombres ejemplares, han de llegar a adorar a Aquel que es Rey y Señor de los hombres”, penúltimo párrafo del libro, pág. 159.

Como en este encuentro nos enfocamos más a la primera etapa escolar, es necesario observar que, en el caso de los muchachos al menos, la escuela júnior es más local que el colegio sénior (aunque está previsto un internado para muchachos a partir del segundo ciclo de Primaria), ya que la mayoría de los alumnos serían residentes en Granada.

Sobre la escuela júnior: (documento del espacio 2 líneas).

La Escuela júnior en los chicos y la Primaria en las chicas serán el comienzo de la escuela. Y en éste seminario, como a partir de ahora, centraremos la mayor parte del trabajo en esta etapa, centrada en la segunda gran etapa de crecimiento.

Pero es evidente que, aunque con otro ritmo, es necesario empezar a trabajar acerca del Colegio sénior (muchachos) y Secundaria (muchachas). Esta es una empresa de gran envergadura, donde no tenemos la experiencia que en la júnior, ya que La Maestranza, siempre trabajó en esta franja de edad.

La Escuela júnior, es decir, la escuela de los más jóvenes ocupa la Primaria y 1º ESO. Es necesario tener en cuenta que dentro de los tres grandes períodos de crecimiento, es evidente que se dan diferencias de ritmo tanto individuales como en lo tocante a varón y muchacha.

Los muchachos de 1ª ESO (11-12 años) los mantenemos en la escuela júnior.

Aunque a esta edad los muchachos sienten gran afán en hacer recio uso de sus extremidades en vigoroso crecimiento, con una mayor resistencia corporal, es una etapa de especial cuidado, de frenar los excesos, de protegerlos del choque con los chicos mayores, ya que el corazón y los pulmones, particularmente, siguen siendo notablemente pequeños en relación al resto del cuerpo. Es un momento de gran desproporción morfológica, lo que les hace ser torpes y carentes de flexibilidad. (Coincidente con la indicación de Sheij Abdalqadir). Es un tiempo de protección… Ellos son los mayores de la Escuela júnior (en un instituto son los recién llegados, faltos de orientación, se dispersan fácilmente, … en los muchachos, no en las muchachas … diferencias desarrollo (pre-pubertad,

Pero qué significa esa “desarmonía”, en el que se inicia la pubertad. Es un momento de gran armonización de las proporciones (en las muchachas 2 ó 3 años antes que en los chicos –y cuántos problemas produce esto en los institutos de Secundaria−). Hasta que un nuevo equilibrio se produce. En los chicos, la última fase de la pubertad se produce entre los 14 y los 16 años. Aquí ya están los muchachos en el colegio sénior…

Recuperar el ritmo natural de crecimiento, en este caso, de la pre-pubertad, pubertad, adolescencia, es para nosotros esencial… Los procesos bien acabados, sin prisas, con su tiempo… La regla de la pedagogía es: “Todo a su debido tiempo”.

Si el primer septenio en la vida de un niño es el de echar los cimientos de la confianza, de la más profunda confianza vital (les sugiero que estudien el discurso del Sheij, Imán y educación), la llamada la edad de la bondad, desarrollo fisiológico, también base de la moral y de la espiritualidad…, y dirigido por los padres, el segundo septenio, fundamentado en la emotividad, así como la alegría que ha de derivar de lo artístico… es la edad de la belleza. Enorme importancia del elemento artístico… Es de vital importancia en esta etapa la recreación, no sólo la reproducción, como en tantas escuelas…

Lo más importante cuando el niño llega es la confianza, que haya tenido todo el amor que requería…

Cada etapa ha de estar plenamente desarrollada para que la siguiente pueda realizarse en plenitud…

Si estas dos etapas primeras han sido plenas, tendremos los cimientos de la llegada de la adultez (que llega con la pubertad en nuestro Din)…

El tercer septenio, la formación vocacional, es decir, aquí, en esta culminación del proceso evolutivo el muchacho ha de alcanzar la adultez, aun en su comienzo, pero adultez plena, la formación (completa) en mayúsculas. Sin alargar innecesaria y dañinamente la etapa de la adolescencia… Desde aquí, la transformación del mundo. La edad de la justica. Etapa evolutiva social.

Gran parte de este periodo de tiempo lo pasan los jóvenes en el colegio sénior, y es de una importancia crucial…

2º periodo (que comienza con la segunda dentición, y con unos cambios somáticos tan revolucionarios como los de la pubertad): de equilibrio, “latente”, el más difícil para los estudiosos… En su final, fase de transición, pre-pubertad (1ª ESO en la Escuela Júnior). Entre estos dos hitos del desarrollo corporal del niño, la adquisición de la figura del escolar y la pubertad, se encuntra la escuela júnior de los muchachos…

Coincidiendo con la escuela Waldorf, en esta división del crecimiento en tres etapas, coincidentes con la Sunna, hay una base psíquica y una base morfológica, física…

Lo realmente maravilloso es que la metamorfosis de la figura física, del cuerpo, coincide plenamente con la metamorfosis psíquica… Con cambios cualitativos radicales psico-físicos de una etapa a otra (que no son posibles sólo a partir de modificaciones dimensionales, como por ejemplo, el que se produce al llegar la edad escolar, que “se prepara” ya al final de la primera etapa, entre 5 y 7 años, se produce un primer estirón (madurez para la escuela).

Con la llegada de la figura del escolar el niño entra en una etapa totalmente nueva en su vida: en tanto que infante se hallaba todavía totalmente bajo el amparo protector del hogar (¿qué pasa cuando el niño sale de su protección natural en esta etapa?), donde su cuerpecito disponía de la envoltura materna.

La entrada en la escuela está relacionada con su capacidad de independencia física. Ahora está preparado para un horizonte mayor. Y aquí radica un problema de la escolarización precoz… La prisa porque aprendan a leer y a escribir, porque vayan a la escuela…, porque se hagan mayores…

Peculiaridades: 1º ciclo, el papel del curso 1º ESO, de transición relación madres/familias- maestros…

Número de alumnos (documento ‘2 líneas’) líneas, cursos, casas…

Los tutores de los grupos son hombres a partir de 8 años (3º curso). Y en 1º ciclo, 2 hombres y dos mujeres. En las materias específicas: artes, matemáticas, ciencias, música, etc. también habrá presencia de profesoras, excepto en las deportivas.

Relación escuela-familia

Relación escuela comunidad/sociedad

Con esto acabamos, con la escuela júnior… Esta tarde hablaremos de los educadores de esta escuela…

El Proyecto Educativo de esta escuela júnior, su organización y

Cuestiones:

Aisha Zubillaga podría hablar un poco sobre las peculiaridades de la Primaria en la escuela de las muchachas.

¿Qué les parece en líneas generales esta idea de escuela?

NOTA: Hayy Ahmed Gross nos ha recomendado una serie de libros claves para nuestra formación. Será importante elaborar una lista de obras esenciales. Yo en este momento, sólo voy a recomendarles la obra de nuestro Sheij. Les diría algunos títulos: Indicaciones de los signos, Imán y educación, El príncipe musulmán, El ínterin es mío, Educación islámica de raíz, La responsabilidad de los fuqará, La pareja colaboradora… Pero más bien les pediría que se dejaran aconsejar por nuestra propia gente, por nuestros hombres y mujeres…, pero en base a aquello que más les interese, inquiete, apasione en este momento La obra del Sheij es bastante desconocida entre nosotros, o mejor dicho, requiere de mucho más estudio por nuestra parte… siempre que alguna persona se me acerca y me pide consejo porque quiere abrir sus horizontes, siempre le respondo que se sumerja en la obra de Sheij Abdalqadir, que es como decir abrir las ventanas de par en par al vasto mundo del conocimiento, desde la historia hasta la literatura, desde la música a la mitología…