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Sobre la formación de educadores de la Escuela del Shaij

Sobre la formación de los educadores de la Escuela del Sheij

Muhámmad Mujtar Medinilla

Recitación de Corán

Bismillahi Rahmani Rahim

¿Es que no vais a combatir por la causa de Allah y de los hombres, mujeres y niños oprimidos que dicen: ‘¡Señor nuestro! Sácanos de este país de gentes opresoras y tráenos a alguien que, de Tu parte, nos proteja y auxilie?”

(Sura de las Mujeres, aleya 75)

Después de haber dado esta mañana una mirada a la Escuela del Sheij, su carácter propio, su fundamento, sus características principales, su meta…, abordamos la consecuencia lógica: cómo deberían ser sus educadores, sus maestros… mejor dicho: cómo hemos de formarnos para llegar a ser los educadores de una escuela de estas características…

Y más que entrar hoy en cuestiones profesionales, creo, como en la mañana, que hemos de ir al principio: a lo que representa en nuestras vidas la decisión de optar por esta tarea, ya que tenemos ante nosotros muchos retos, muchas posibilidades, expectativas… Este proyecto de escuela se presenta ante nosotros como una gran oportunidad, tanto individual como colectivamente, de crecimiento…

Decía Sheij Abdalqadir As-Sufi que el maestro ha de aprender de su propia historia”. Y añadió más tarde: “Tenemos que aprender de los errores del pasado para cometer los errores del presente”.

El educador ha de aprender de su propia historia”, en la medida en que seamos capaces de sacar la cuestión educativa del mundo de las ideas, de la teoría, y de las ideas pedagógicas actuales como técnicas y fórmulas, y tratemos de comprender todo lo que hemos aprendido sobre ello a través de la experiencia vital que Allah, subhanahu wa ta‘ala, nos ha permitido vivir, tanto a nivel individual como colectivo.

El mundo del conocimiento tiene que ver con la comunidad, con una sociedad; como decíamos esta mañana, podrás hacer una labor educadora si comprendes a la vez lo que está pasando contigo y lo que está ocurriendo en la sociedad en la que vives. Porque el conocimiento no es erudición como decía Heráclito: “La mucha erudición no conduce a la comprensión”, sino saber actuar en cada momento, llevar a la práctica un quehacer, aquello que tú, aquello que una gente, tiene que hacer y en ocasiones no hacer en cada momento.

Si el proceso educativo conjuga/reúne/armoniza, requiere la unidad en todos los ámbitos, parecería absurdo que los educadores que han de llevar a cabo este proceso en la escuela no reunieran en sí mismos un equilibrio. De tal manera que difícilmente puedes realizar una labor transformativa si tú mismo no te encuentras en un proceso de transformación.

Esta es la maravillosa oportunidad que te ofrece el mundo de la educación… Recuerdo que cuando conseguí estudiar Magisterio a finales de los setentay digo conseguí porque tuve que entablar una lucha con mi padre, que no quería, ser maestro de escuela para su generación significaba ‘morirse de hambre’ este era el mantra que me repetía una y otra vez: “Quiero ser maestro para poder aprender. Quiero ser maestro para poder aprender”… Mi cabeza estaba envuelta en una nube de idealismo pero algo en lo profundo de mi corazón guiaba mis pasos, a pesar de mí mismo…

Cuando acabamos los estudios, el director, el director de la Escuela Normal de Magisterio de Sevilla, nos reunió a toda la promoción que dejábamos la escuela y nos dijo literalmente: “Yo sé que aquí no habéis aprendido nada. Mi esperanza es que seáis buenos y que a partir de ahora empecéis a prepararos para ser maestros”…

Sin imaginarlo él mismo, nos estaba empujando a tomar la responsabilidad en nuestras propias manos, a incorporar en nuestras vidas, ese espíritu, digamos, wilhemniano, por Wilhem Meister, de búsqueda y experiencia… de formación a través de la elección…, para llegar a ser ejemplos concretos de existencias vividas, lo mejor, si no lo único, que podemos ofrecer…

El conocimiento que hemos aprendido de las experiencias de nuestras vidas, incluso de las más pequeñas, es lo que podemos transmitir…

Porque, como bien sabían los griegos, no puede darse la imitación, el deseo de imitar por parte de los demás, de los jóvenes, si no se produce antes el proceso de maravillarse, thauma, que genera la admirar y el deseo de imitar…

Por eso lo más importante para u educador es el entusiasmo, que es lo peor que puede perder una persona… El hecho diferencial del buen educador no es que haga bien su trabajo, que por supuesto es lo que hay que esperar de él, sino que sea feliz haciéndolo…

Y cultivar los talentos propios, los dones que Allah te ha concedido. Porque tu pasión por lo que Allah te ha dado es lo que puede apasionar al alumno con lo que Allah le ha dado a él…

Ya en su tiempo escribía Nietzsche en El crepúsculo de los ídolos: “Hay necesidad de educadores que estén educados ellos mismos, de espíritus superiores, aristocráticos, probados en cada instante, probados por la palabra y el silencio, culturas que se hayan vuelto maduras, dulces, no los doctos zopencos que los institutos y la Universidad ofrecen hoy a la juventud como ‘nodrizas superiores’. Faltan, descontadas las excepciones, los educadores, primera condición previa de la educación…”.

Un poco más adelante, en el mismo capítulo, refiriéndose a la mediocridad de los maestros, los planes de estudio, en las metas de la enseñanza de su tiempo en Alemania ¿qué pasaría si levantara hoy la cabeza?, decía: “Y en todas partes reina una prisa indecorosa, como si se llegase tarde a algo si el joven de veintitrés años (mirando a Sidi Ahmed Gross) no ha ‘acabado’ ya, no conoce todavía la respuesta a la ‘pregunta principal’: ¿qué profesión? Una especie superior de hombre, permítaseme decirlo, no ama las ‘profesiones’, precisamente porque se sabe con una vocación… Tiene tiempo, no piensa en absoluto en haber ‘acabado’. A los treinta años se es, en el sentido de una cultura elevada, un principiante, un niño”.

Pero no te puedes hacer un educador a través de Internet… Hemos de profundizar en el papel del educador hoy, porque la tendencia actual es la de convertirlo en un Comunicador. Como escribe en un buen artículo Rafael Argullol, artículo reciente que les recomiendo El Educador contra el Comunicador, el Comunicador, el profesor que se quiere hoy es “un río de información que oculta el caudal seco del saber, una explosión de esporádicos conocimientos que buscan disimular el terror de conocerse. El educador sigue el rumbo opuesto: es intempestivo. La cultura (…) es siempre intempestiva (fuera del tiempo). No está contra la actualidad; está más allá de la actualidad…”.

En este seminario, sólo pretendemos empezar a hablar del educador de la Escuela del Sheij. Sus características, sus cualidades, sus funciones…, el tiempo del maestro (…) Todo esto formará parte de nuestro trabajo conjunto futuro, como tantas cosas. Mis propias reflexiones sobre todo ello, me las guardo hoy; tendremos tiempo de ir conformando entre todos aquellos que lo deseen todo esto…

Hoy nos interesa hablar del grupo matriz, del núcleo, del modelo que han de encontrarse todos aquellos que vendrán después… Hablamos del motor, de la base…, de los que han de tener una muy clara idea de donde están metidos, de los compromisos y responsabilidades más allá de ser contratados para realizar una labor educativa en la escuela… Por supuesto, después tendremos profesores, siempre con unos mínimos de comprensión del lugar en el que están, con otros niveles de compromiso, incluso profesores no musulmanes que vengan a realizar tareas específicas que nos interesen…

Nos decía también Sheij Abdalqadir en el encuentro citado: “El emir tiene que ser rico y tener tiempo para atender a la gente… Y el maestro ha de ser pobre y estar muy ocupado”. Y entiendo por esto, no que el maestro deba vivir pasando necesidades, sino que la vocación del maestro es tal que siempre le lleva a hacer mucho más de lo que cobra. Contaba en una entrevista Erick Anderson, uno de los más importantes representantes de la Public School, que las escuelas estatales británicas sufrieron un fuerte descalabro cuando un secretario de estado de educación de finales de los ochenta (Kenneth Baker) intentó calcular el “sueldo justo” de los maestros. El resultado fue que miles de profesores dejaron de asistir a sus clases de rugby, de fútbol o de cricket después de las clases en los colegios. Habían descubierto que estaban trabajando más horas de las que debían… Sin embargo esto no ocurrió en las Public Schools, con un nivel muy alto de vocación en el profesorado… Por lo que “a un profesor, en palabras de Anderson, es necesario pagarle lo suficiente como para que sienta que las otras recompensas de su vida, que para él pueden ser más excitantes e interesantes una tarea particularmente atrayente y noble, la dedicación a lo que le gusta… agregadas a su sueldo, le dejen contento”

La mejor inversión, repetía Cossío con insistencia: “Formad maestros; aumentad los maestros; gastad, gastad en los maestros”.

También, en el mismo encuentro dijo nuestro Sheij: “Las dos tareas del educador son formar el carácter y arreglar lo estropeado y añadió bajando un poco la voz después de una breve pausa … en casa”.

Mi experiencia personal es que esto no puede ser posible si el educador no se arriesga, quiero decir, si no pone todo su ser…, si no te gastas y te esfuerzas, ya que sólo haciendo uso de lo más elevado de ti mismo puedes encontrar el equivalente en el otro.

E imán, confianza en Allah y consciencia en todo momento de que Él es Quien hace, genera y regenera…

Verdaderamente en el Profeta tenéis un excelente modelo”.

(…) Equilibrio…, amabilidad, rectitud, respeto, humildad, poner en práctica lo que aprende… y un adab exquisito… Y como nos decía Sheij Muhammad Al-Kassbi, “pronunciar sus palabras desde el corazón, no desde su lengua; porque las palabras que salen del corazón, llegan al corazón, y las que salen de la lengua, sólo llegan al oído”… “Plantar y sembrar palabras con fundamento”, como diría Sócrates… Y buen humor…

Y no caer en la mentira, en actuar o guiar llevado por las pasiones, ni el maltrato ni en el interés.

¡Cuántas veces la vocación del alumno se despierta más por adhesión a un maestro preferido que a la materia misma que éste imparte!”. Estas palabras de Fernando Savater (El valor de educarme hicieron recordar que esto me había pasado a mí…, y recordé a los maestros, los pocos maestros de mi infancia y juventud que me transmitieron esto.

Realizamos un estudio con los arquitectos para ajustar el crecimiento de la escuela, de los ciclos y cursos, con las fases arquitectónicas. Lo hicimos sobre la base de ganar el máximo tiempo, por lo que el crecimiento comenzaba con una sola línea, dos ciclos, desde 1º hasta 4º, en la primera fase; y progresivamente en fases posteriores se iban incorporando nuevos cursos, hasta 1º ESO en la 2ª fase…; teniendo en cuenta que todos los espacios obligatorios y necesarios en cada momento estuvieran garantizados… Pero sobre esto, existen diversas posibilidades, que hemos de tener en cuenta… Y que hay que ajustar también con el fundraising

Mañana comenzaremos con una aproximación a dos métodos pedagógicos: Waldorf y Montessori; pero nuestra intención es, en ese plan que pretendemos establecer, seguir estudiando todos aquellos métodos que nos son más afines, por ejemplo, en La Maestranza trabajamos mucho por centros de interés y proyectos…

Cómo vamos a afrontar nuestra formación en bilingüismo, que trataremos mañana.

Pensamos que es importante también realizar un trabajo acerca de las teorías del crecimiento.

Estudio de la obra de Sheij Abdalqadir.

Poner en marcha una biblioteca básica con todo aquel material que consideramos clave.

Compartir una bibliografía. Recomendación de obras fundamentales.

Esto puede ser realizado por medio de seminarios a lo largo del curso para todos y trabajo en equipo durante el curso para los que vivimos en Granada.

Todas estas ideas, más todas aquellas que consideréis las trataremos el miércoles por la mañana.

Cuestiones:

¿Podemos emprender un camino, juntos, hacia unos objetivos y una misión común? ¿Compartimos completamente esta visión de la escuela?

Si nos encontramos dispuestos a trabajar juntos, a aceptar este modelo de escuela…, si entendemos los principios fundamentales, ¿cómo vamos a hacerlo?

¿Podremos salir de este seminario con un plan de trabajo al menos esbozado?

¿Cómo prepararnos para hacer frente a “nuestra” tarea en este momento?

¿Qué consideráis prioritario?

Vocación significa ‘llamada’, ¿a qué te sientes llamado?

¿Cuáles son nuestras aspiraciones, individuales y como equipo?

¿Te ves como educador o educadora de esta escuela? ¿Qué crees que necesitas?